El debut como realizadora de Celine Song ha llegado a la Sección Perlak precedida de las buenas críticas que recibió en el Festival de Berlín y en el de Sundance. Estas Vidas pasadas (Past Lives, 2023) es la opera prima de alguien con las ideas muy clara.
Vidas pasadas. Sinopsis.
La familia de Nora emigra a Canadá cuando ella tiene 10 años. Pierde el contacto así con un amigo íntimo de la infancia. Muchos años después, cuando Nora está estudiando teatro en Nueva York, se reencuentra con él online.
La película se desarrolla en tres momentos muy concretos de la vida de Nora. El primero, que se desarrolla en Corea cuando el personaje aún no ha adoptado su nombre anglosajón. Donde comienza la incipiente historia de amor entre la pequeña y Jung Hae-sung. La segunda parte, doce años más tarde, cuando la completamente integrada Nora está comenzando su carrera como dramaturga y descubre que Jung la está buscando. Parte en la que se establece una reunión a distancia, vía Skype, en la que los personaje se conocen y el vínculo sentimental se hace más fuerte. En esa parte, es muy interesante la contraposición de los dos personajes. Ella, migrante y dispuesta a integrarse en Estados Unidos, con la vista puesta en el futuro. Él, que no ha salido de su Seúl natal y que deja que lo que no pudo ser en el pasado se apodere de su presente. Ese tramo de la película finaliza abruptamente cuando Nora decide interrumpir sus videollamadas. No puede centrarse en el presente y en sus planes para el futuro más o menos inmediato «si está mirando billetes para volver a Seúl».
La tercera parte se desarrolla otros doce años más tarde, en el presente de los protagonistas. Ella se ha casado con un dramaturgo y vive en Nueva York. Él ha roto una relación de dos años y decide viajar a Estados Unidos, para visitar a Nora. El conflicto que la protagonista dejo atrás hace doce años, vuelve a ser parte central de su vida. O quizás no hay tal conflicto. Si algo tiene el personaje de Nora es que evita la auto-justificación y el mentirse a sí misma. Muy consecuente con las decisiones que ha ido tomando como adulta, la película no se recrea tanto en el amor que podría ser como en el que realmente tiene.
La película está rodada con unos movimientos de cámara que buscan a los personajes en los espejos y en sus reflejos en los cristales. Un recurso que en otras manos podría resultar hasta cursi y aquí queda muy bien integrado en el desarrollo audiovisual de la cinta. Una cinta que rehuye el melodrama fácil para centrarse en el desarrollo de los personajes, de sus circunstancias. Su sencillez no se confunde con falta de recursos ni resulta impostada: apuesta a que construir una película de personajes y acierta.
Vidas pasadas. Contexto.
Celine Song es una directora, dramaturga y guionista coreano-canadiense residente en los Estados Unidos. Nacida en Corea del Sur, su familia emigró a Ontario (Canadá) cuando ella tenía doce años. Actualmente reside en Nueva York con su esposo, el escritor Justin Kuritzkes.
¿Todo esto es importante? Sí. Sobre todo cuando lees que en su debut como directora Song ha compuesto un relato con mucho componente autobiográfico. De repente, esos personajes tienen otro significado. También la película, que deja de ser una historia de amores imposibles y amores reales, para ser una historia de personas. Cada escena, cada detalle, pasa a tener otro significado. Menos casual y mucho más sentimental.


