El pasado no solo se recuerda: también se edita. En estos potentes documentales seleccionados por el Atlàntida Film Festival, la memoria histórica se construye a partir de imágenes —televisivas, militares, institucionales— que dicen más de lo que aparentan.
Eight Postcards from Utopia (Radu Jude y Christian Ferencz-Flatz)
En este caleidoscopio de anuncios de televisión rumanos, no hay entrevistas, ni narrador, ni una sola línea de guion. Y, sin embargo, hay una historia. O muchas. La historia reciente de Rumanía —la del capitalismo desbocado que siguió al colapso del régimen socialista— se cuenta aquí solo con imágenes y jingles publicitarios, reunidos con una inteligencia de montaje que convierte el archivo en discurso.
La labor de edición (a cargo de los propios directores) es tan precisa como crítica. Cada corte, cada transición, dialoga con los anteriores: del anuncio de detergente a la campaña electoral; de un spot sobre dietas a otro sobre créditos rápidos. Una arqueología del presente a través de la banalidad comercial. El resultado es tan revelador como incómodo, pero también estimulante. Radu Jude, fiel a su estilo, no necesita subrayar nada: el sistema ya se delata solo.
What They Found (Sam Mendes)
Con solo 39 minutos, Sam Mendes entrega un documental sobrio y profundamente impactante. La cinta nos presenta la experiencia de dos soldados-camarógrafos británicos, Mike Lewis y Bill Laurie, que documentaron la liberación del campo de concentración de Bergen-Belsen en abril de 1945.
El metraje dedica su primera mitad a contextualizar: la biografía de los protagonistas, su vínculo con el judaísmo, el lugar que ocupaba el campo en la geografía del horror. Pero es en el tramo final donde el documental alcanza su verdadero peso, cuando las imágenes del campo emergen sin apenas voz en off. Mendes desaparece como narrador para dejar que las ruinas y los cuerpos hablen por sí solos. Y lo hacen.
Imágenes que no necesitan más explicación. Solo memoria.


