[San Sebastián 2025] Día 2: De Francia al riesgo en Tabakalera

Fotograma de THE FENCE

Deux pianos (Sección Oficial)

Desplichin presenta una historia de infidelidades juveniles y paternidades dudosas envuelta en una pátina cultureta: traslada el drama al mundo de la música clásica y sus satélites para darle un lustre intelectual que no siempre funciona. Decir que lo mejor de la película es Charlotte Rampling puede sonar a oxímoron, pero es así: su sola presencia aporta un peso que el guion no termina de sostener. Por momentos la cinta coquetea con el histerismo y recurre con cierta pereza a personajes que se cuentan entre sí las vivencias compartidas, mero recurso para poner al día al espectador. Había una historia potente, pero lo que queda es una película desaprovechada.

Le cri des gardes (Sección Oficial)

La nueva propuesta de Claire Denis es, quizá, la película más exigente de lo que llevamos de festival. Una es consciente de sus muchas virtudes y también de aquello que descoloca –y eso no es un defecto. Adaptar una obra de teatro y convertir los escenarios del rodaje en un gran escenario en sí mismo es un riesgo que Denis asume con convicción. Sale airosa gracias al control de la imagen y a la fuerza interpretativa de Isaach De Bankolé, que supera a Matt Dillon en una batalla desigual desde el primer minuto. Áspera, seca, el paisaje africano se convierte en la materialización perfecta de su cine: un territorio que sacude al espectador. Exigente, sí, pero bienvenida sea la incomodidad.

Urchin (Zabaltegi-Tabakalera)

Debut mayúsculo de Harris Dickinson como director. Urchin narra la vida de un joven en su intento de reinsertarse tras la cárcel, de mantenerse sobrio y alejado de las drogas. La marginalidad se muestra desde dentro, sin romanticismo ni mirada condescendiente, pero también sin compasión. Dickinson maneja con lucidez el tempo y la elipsis; incluso las fugas oníricas parecen orgánicas. La interpretación de Frank Dillane, de una candidez arrolladora, es portentosa. Todo un hallazgo que marca un listón muy alto para lo que vino después.

Lurker (Zabaltegi-Tabakalera)

La película de Alex Russell es un Misery moderno: un estudio de la obsesión por un personaje famoso y de la necesidad enfermiza de ser reconocido a través de esa cercanía. Aquí la fascinación se vuelve parásita cuando una de las partes deja de medir las consecuencias. La cinta se alarga innecesariamente en su tramo final, pero cierra de manera sólida las tramas abiertas. Un ejercicio tenso y bien resuelto que, aun quedando a la sombra de Urchin, mantiene la temperatura del día en todo lo alto.

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