Dice Sabina que “al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver”. En ocasiones, se podría aplicar dicho consejo a las películas. Algunas cintas que nos han dado una tarde de buen cine, no soportan una revisión. O quizás somos nosotros, más ajados y cínicos, que no logramos disfrutar de la manera que…
Autor: Rodasons
De pequeña, pensaba que el tiempo se medía por cursos. Pero a los trece, un señor que bailaba con lobos y un tal Francis Ford Coppola me demostraron que no, que la vida se podía medir por películas.
Sin embargo, después de ver "La lista de Schindler", lo que era una afición se convirtió en una pasión. Descubrir que, en el cine, por cada paso adelante hay que dar dos atrás. Que de Fincher y Scorsese, se pasa a Kubrick, Chaplin, Lubitsch y Hithcock. Que el cine nace en La Mancha, y en Tokyo; que crece en las calles de Nueva York, en un museo de París; que se enamora en Nueva Orleans y en Londres; y cruza océanos de tiempo para morir en los Cárpatos, o en Granada.
Ahora, persigo a los personajes en las miradas de los actores y actrices que los interpretan, y en las melodías que los acompañan.
Al final, como Aute, solo puedo pedir "más cine, por favor".
