‘Hard as indie’: de la revolución al infierno

‘Hard as indie’ nos cuenta todo el proceso creativo del que nació El cosmonauta (Nicolás Alcalá, 2013). Película llamada a revolucionar el panorama cinematográfico nacional pero que no sobrevivió a su dificultosa gestación. El documental se aleja de culpables y reproches, da la palabra a sus protagonistas para que expliquen su experiencia. 

Spoiler: la película funciona muy, muy bien. Independientemente de que se haya visto o no El cosmonauta. 

Es posible que en este caso sea interesante empezar por el final y avanzar que el valor de Hard as indie es el de su propio relato. Para aquellos que en su día vieran la película de Nicolas Alcalá, este documental arrojará luz sobre el tortuoso proceso que fue llevar a término la película. Quienes se acerquen a ella por primera vez, el documental de Arturo M. Antolín no resultará menos interesante. Hard as indie  ilustra de principio a fin que significó dicho rodaje. Desde la idea inicial, el formar un equipo, buscar formas de financiar, dinero que llega, dinero que no llega. Rodaje. Actores. Ilusión. Pero también cansancio y un creciente distanciamiento entre los miembros del equipo.  Y es por esto, por centrarse en las personas que hay detrás de El cosmonauta, que este documental resulta tan interesante. Pedagógico en algunos momentos, pero sin caer en moralinas o en juicios a sus protagonistas.

Antolín utiliza este relato no solo para acercarse a un rodaje difícil o a las batallas personales que se dieron durante el mismo, sino también para dejar constancia de cuanto necesitamos a gente que emprenda, que innove. O que, por lo menos, lo intenten. Nicolás Alcalá, Bruno Teixidor y Carola Rodríguez solo tenían dos intenciones: cambiar la forma en la que hacía cine y cambiar la forma en que se veía el cine. Transmedia, crowfunding… Quisieron revolucionar lo que a sus ojos llevaba siendo inamovible desde La Salida De Los Obreros De La Fábrica Lumière. Aunque, para ser justos, la revolución, como la película, parecía ser cosa de Alcalá. Teixidor y Rodríguez, con los pies en la tierra y agobiados por productores que desaparecen y un difícil rodaje en tierras letonas y rusas, son los que parecen lidiar con el equipo, con el día a día. La realidad les abofetea en la cara, pero nadie abandona el proyecto. Las dificultadas seguirán en la postproducción. Incluso habrá un lío monumental en redes, para coronar un proceso que ya resultaba doloroso. La película que iba a revolucionar el cine, acabó enfrentando a la productora con el Ministerio de Cultura en un juicio por las subvenciones primero recibidas y luego reclamadas. Y el Estado, como la Banca, siempre gana.

Hard as indie es más que el making of de una película maldita. Es el relato de como las ideas pueden devorar a quienes las tuvieron. De que la inexperiencia es salvable, pero el exceso de soberbia, no. Es una disección pulcra de un proyecto y de sus protagonistas.

A partir del 26 de enero se podrá ver el documental en la web www.hardasindie.com.

 

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