Desmontando a… Almodóvar (II)

A pocas horas de que todos podamos ver Dolor y Gloria, seguimos revisando favoritas y desencantos (que alguno hay) en la filmografía de Almodóvar para cinéfilos, críticos y cronistas culturales.

(Y otra vez: textos libres y originales)

Víctor Esquirol (@VctorEsquirol ), periodista y crítico de cine (actualmente colabora con FilmAffinity)

PENÉLOPE CRUZ EN VOLVER

La mejor:  Volver

Dos horas de sublimación melodramática y de éxtasis femenino: la quintaesencia almodovariana. Hermosa en todos los acordes y tonalidades exploradas; emocionante en la manera de filmar un poso humano que late en cada frase; en cada mirada. Tiene todo lo que confirma al cine como el arte que más me cala.

La peor: Los amantes pasajeros

Conste que elegir “la peor” película de Pedro Almodóvar para mí es lo mismo que escoger mi menos favorita. Me quedo con su última comedia, que sigo defendiendo y disfrutando… pero que también me demuestra que con este autor, las risas funcionan mucho mejor cuando las circunstancias no son tan descaradamente propicias a ellas.

Aarón Rodríguez Serrano. Es doctor en Comunicación Audiovisual. Participa como crítico habitual en diferentes revistas y webs especializadas

FOTOGRAMA DE TODO SOBRE MI MADRE

Todo sobre mi madre: la cita bien temperada

Todo sobre mi madre supone la intersección perfecta entre el españolismo cañí y el melodrama clásico. Gesto paradójico, claro, porque en la Provincia somos mucho más de golpearnos el pecho y bañarnos con sangre detrás de lo que haga falta –una infidelidad, un crucifijo, una traición, véase la Copla-, mientras que en el melodrama se hace siempre la gran tragedia de la intimidad, la íntima grandilocuencia trágica. Almodóvar rodó una cinta extraordinaria rompiendo sus propios arquetipos y sus propias obsesiones, una Historia del cine y de las lágrimas donde las preguntas centrales –la pregunta por el padre, por el secreto familiar, por la identidad- tomaban un peso visual apabullante, preciso, un carnívoro cuchillo fílmico.

La mala educación: el freakshow del gesto

El problema de lo sagrado en Almodóvar –que uno intuye central, y sin embargo, apenas pensado-, se convirtió en esta película en una especie de tiro por la culata. Podría haber sido la cúpula de su catedral lacrimógena –ese momento extraordinario en el que Almodóvar, por así decirlo, decidió ponerse serio-, pero acabó convertido en una colección de tópicos y provocaciones venidas a menos. El gesto metacinematográfico, que había dirigido con precisión desde sus inicios, aquí acabó agotándose en una especie de confesión fantaseada que buscaba más el titular y el guiño oportuno que la potencia de una exploración más pausada. En cierto modo, marca el tono del agotamiento que, peor que mejor, han arrastrado alguno de sus títulos menores desde entonces.

Déborah García (@soysauuce). Es historiadora y escribe de imágenes en varios medios especializados, así como en su Patreon

FOTOGRAMA DE ¿QUÉ HE HECHO YO PARA MERECER ESTO?

Creo que mi película favorita es ¿Qué he hecho yo para merecer esto? Me parece absolutamente fascinante, esa mujer intentando vertebrar una familia, una casa, todo. Cada vez que la veo descubro matices nuevos. Me encanta esa cotidianidad de barrio, esa especie de costumbrismo español tan de los ochenta, esa reivindicación absoluta de la ama de casa. Creo que el cine de de los 80 de Almodóvar siempre iba por delante de la sociedad, me alucina su clarividencia en ese sentido. Ahora en sus obras percibo más nostalgia.

En cuanto a la película que no me gusta, no existe, solo hay películas de Almodóvar que todavía no he visto

David Martínez de la Haza (@ohlacumbia ), colaborador de Fantastic Mag


FOTOGRAMA DE MUJERES LA FLOR DE MI SECRETO

La mejor: La flor de mi secreto

Es difícil destacar alguna cinta por encima de La ley del deseo, Mujeres al borde de un ataque de nervios o incluso Todo sobre mi madre, pero por lo que a mí respecta Pedro Almodóvar firmaba en 1995 su mejor película, dando forma al mejor acercamiento, en forma de revolcón desbordado y apasionante, al melodrama clásico. La flor de mi secreto me parece la vuelta de tuerca definitiva en la carrera del cineasta a la hora de revelar de forma entusiasta, brillantemente cursi, la fragilidad de la mujer -pero también del hombre- ante la tiranía de los sentimientos. Unos sentimientos que tan certeramente quedaban sintetizados por Bola de Nieve en su bolero “Ay, amor” y en esa frase clave para entender el legado emocional de la película y, quizás, de la filmografía de Almodóvar: “Si solo queda en mí dolor y vida, ay, amor, no me dejes vivir”.

La peor: Carne Trémula

Sería fácil tirar por el camino sencillo y aplastar aquí la chabacanería de Los amantes pasajeros o incluso la de Kika. Pero creo que en ambas el recurso de la astracanada está buscado, habilitado y realzado por el autor y que en menor o mayor medida hace que dichas películas me funcionen. Por eso creo que el dudoso honor de ser, en mi opinión, la peor película de Pedro Almodóvar debe recaer en Carne Trémula, ese dramón con ínfulas, guiños al thriller intensito (intensito con Javier Bardem y Pepe Sancho juntos; jeje, no se podía saber), problemas gordísimos de miscasting (Francesca Neri y Liberto Rabal son puritito equis de) y diálogos de ponerse a llorar, echarse a dormir y no querer despertar nunca. Tremenda fiesta.

Carlos Elorza (@Carlos_Elorza), colaborador de El Contraplano

FOTOGRAMA DE ¿QUÉ HE HECHO YO PARA MERECER ESTO?

La que más me gusta: ¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Aunque no me parece su película más redonda, este cruce a priori casi imposible de neorrealismo en el Madrid de la clase trabajadora de los 80 y el mundo de las películas de Almodóvar me parece su film más logrado. El costumbrismo y lo cotidiano se combinan perfectamente con lo extravagante y lo excéntrico. Cine social y humanista reivindicativo original, fresco y emotivo que capta perfectamente una época, con una puesta en escena al servicio de la historia, de sus personajes y de sus situaciones, sin recurrir al exhibicionismo autoral. Y unos intérpretes en estado de gracia.

La que menos me gusta: Kika

Contiene muchos de los elementos característicos del cine de Almodóvar de aquella época (trama rocambolesca, personajes extravagantes, tratamiento visual colorista y recargado…), pero no me funciona casi nada. Está tan empeñada en demostrar que es una película de Almodóvar que acaba pareciendo más una mala imitación de su cine. Están los ingredientes, pero esta vez no encajan. No veo nada del (in)genio de Almodóvar en Kika.

Iñaki Ortíz (@iortizgascon ), cofundador de El Contraplano

CECILIA ROTH EN TODO SOBRE MI MADRE

La mejor: Todo sobre mi madre

Almodóvar había finalizado una evolución desde el underground hasta la sofisticación, pero con Todo sobre mi madre volvía la vista atrás, a las drogas, el sida, la prostitución. El personaje de Cecilia Roth viajaba a su pasado, 17 años antes, justo el tiempo que la separaba de Laberinto de Pasiones en la que fue protagonista. Esta combinación entre virtuosismo formal y autenticidad la convierte en el Almodóvar más completo. Una bomba emocional, ayudada de un excelente reparto y el homenaje a dos grandes películas.

La peor: Los amantes pasajeros

A veces es peligroso volver por los caminos transitados, especialmente en la comedia. Almodóvar quiso repetir su descaro y provocación de los ochenta, pero ni estamos en los ochenta ni él tiene la frescura de su juventud. Los chistes suenan rancios, desfasados. El tono está aburguesado, con sus colores perfectos y su acabado impoluto. Necesita ser sucio, gamberro y descuidado. Ya no lo es, ni falta que hace. Cada cosa en su momento.

Ricardo Fernández (@Poulidor77), cofundador de El Contraplano


FOTOGRAMA DE MUJERES AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS

Ahora que Almodóvar estrena película y es, por derecho propio, uno de los acontecimientos cinéfilos del año vuelvo a enfrentarme a la tesitura de reconocer que yo no soy fan. No seré yo quién diga que está sobrevalorado o ponga en duda su importancia o relevancia en la historia del cine; pero desde hace mucho tiempo me gusta más la innegable influencia que tiene en otros muchos directores -Dolan, Ozon, Vermut…- o aspectos y elementos muy concretos de su estilo, que sus películas en su conjunto. Y me da pena, por mi, por no poder disfrutar de algo que a tanta gente cuyo criterio respeto le hace disfrutar. Es como el café, ojalá me gustara y pudiera disfrutar del placer cafetero que muchos sienten al tomar un buen café.

Mi separación del universo Almodóvar comenzó cuando se le empezó a tomar más en serio y, quizá, él propio Almodóvar se comenzó a tomar más en serio a si mismo. Por eso mi película suya favorita es Mujeres al borde de un ataque de nervios, que me gusta muchísimo, seguida muy de cerca por ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, justo el momento de su explosión internacional. En Mujeres al borde de un ataque de nervios Almodóvar ha alcanzado un dominio exquisito de su hiperrealismo y retrata a esa España que se abría a la modernidad y Europa (año 1988) pero seguía arrastrando su pasado menos cosmopolita. Ese Madrid que es a la vez una gran ciudad y muchos pequeños pueblos donde los vecinos se conocen, se cruzan, se ayudan y chismorrean -la portera, la farmacéutica, el taxista, la recepcionista-, caricaturizado con amor y respeto. Sobre ese panorama tan local y concreto dibuja un retrato divertido, pero a la vez doloroso y universal, del sentimiento de un grupo de mujeres a las que diferentes hombres -o un mundo regido por ellos- hacen perder los estribos. Almodóvar aún me resultaba fresco, divertido, urgente, sincero. Muy adelantado su tiempo además.

A partir de ahí siento que Almodóvar se va encorsetando en su estilo, cayendo en la fórmula y comienza a tomarse demasiado en serio. La trascendencia de su mensaje en su época más respetada -Todo sobre mi madre, Hable con ella- me provoca la misma frialdad que elogios en la mayor parte de la crítica, las constantes autorreferencias me sacan de sus películas. Entonces rueda Los amantes pasajeros. Su regreso a la comedia alocada, dicen. Voy al cine esperanzado de reencontrarme con el Almodóvar que más me gustaba, de volver a participar en la fiesta colectiva de disfrutar de su cine… pero salgo del cine entre frustrado y apenado. Incapaz de entender cómo alguien con su talento -porque jamás he puesto en duda que lo tuviera- ha podido rodar semejante despropósito. Sé que no soy original al escoger esta película como la que menos me gusta, pero no por evidente deja de ser cierto.

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