[69 SSIFF] Cuarta jornada. Una bendición en forma de buen cine

“Escrita y dirigida por Terence Davies”. Poco más hay que añadir. Sinónimo de cine elegante, estilísticamente refinado y con una sublime carga dramática, asumimos que no viene a renovar su forma de rodar. Error. Asumimos que no habrá humor en sus películas. Error. Asumimos y nos encontramos con un realizador que sigue destilando su forma de hacer películas en busca del aroma y el sabor perfectos.

“Benediction”: lo trágico de ser un adelantado a tu tiempo.

Siegfried Sassoon fue un escritor y poeta británico. Además de hijo, hermano, padre, amante, homosexual, militar, antibelicista, converso al catolicismo… Siegfried Sassoon dio sentido a la palabra demasiado. Demasiado sensible para ser militar; demasiado horrorizado como para plantearse una objeción de conciencia; demasiado homosexual como para prolongar su matrimonio hasta que la muerte lo separara de su esposa; demasiado burgués como para no acabar cediendo a un matrimonio que era un potencial desastre. Demasiado. 

Como protagonista reconocemos en Siegfried Sassoon a otros personajes que ya han sido recreados por Terence Davies. Personajes entregados a amores que los arrebatan y les acercan al abismo. Hijos de padres ausentes y madres que pretenden ignorar que su hijo está enamorado de Harry y no de Harriet. Personajes que de tanto sentir acaban entregando mucho más de lo que la vida es capaz de devolverles. Así que desde el principio percibimos que si alguien tenía que llevar la vida de Sassoon a la gran pantalla, este debía ser Davies. 

Y lo hace trabajando con un reparto en el que todos aportan a sus personajes y lucen metiéndose en la piel de cada uno. Jack Lowden y Peter Capaldi dan vida a Sassoon en una acertada decisión de Davies: no envejecer a Lowden a base de maquillaje y prótesis. Algo que suele distraer, en el mejor de los casos. El joven de rostro alegre e interior dolorido. El mayor de rostro amargado y buen fondo (aunque cascarrabias). Simon Russell Beale, Jeremy Irvine, Anton Lesser, etc. Un reparto bien elegido y mejor dirigido, que al igual que el protagonista transmiten la ironía británica, el deseo por vivir la vida y los jirones de alma que van dejando en el intento. 

Sin embargo, no es “Benediction” una película de actores. La cinta va más allá, afianzada y segura sobre los hombros de un aparato audiovisual acertadísimo. Funcionan tanto las imágenes de archivo como la fotografía de Nicola Daley; lo hacen también la selección de piezas musicales y la banda sonora de Benjamin Woodgates; y lo hacen los poemas del propio Sassoon, que se van superponiendo y en muchos casos acompañan a elipsis temporales muy bien diseñadas. Davies asume riesgos visuales de los que la película sale airosa. 

Es posible que no gane la Concha de Oro. Y es probable que sea la mejor película de esta Sección Oficial.

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