Solo los amantes sobreviven (al paso del tiempo)

En 2013, Jim Jarmusch presentó en el Festival de Cannes Solo los amantes sobreviven. Un eslabón más en su ecléctica carrera como realizador. Vampiros atípicos y más humanistas que todos los que le rodean. Seres que han conocido épocas propicias, guerras, pero que no entienden la apatía de una sociedad que avanza alegremente hacia sus destrucción. 

Tras los créditos iniciales, la pantalla es invadida por un plano cenital de un disco de vinilo girando para reproducir las notas de presentación de la banda sonora. Es una carta de presentación: la música tendrá una importancia mayúscula en la película, tanto en los personajes y su relación con ella, como con la partitura que Sqülr compuso para el film. Este trío de música experimental tiene como miembro más conocido al propio Jarmusch. 

El tema fundamental en la película es el tiempo. Sus protagonistas, Adam y Eve (Tom Hiddleston y Tilda Swinton), los amantes del título, se deslizan por los siglos como la aguja lo hace por los surcos del vinilo. Degustando el más exquisito O negativo, los vampiros de Jarmusch beben de todas las referencias culturales, con la ironía que el tiempo y la distancia les proporciona, se mencionan referentes culturales, se les desmitifica y se les valora. 

Los vampiros de Jarmusch no son seres pedantes que hayan vivido demasiado. Son más bien observadores de un mundo que les es cada vez más ajeno y en el que no saber cómo continuar viviendo. Tras la historia de amor Adam y Eve, Jarmusch denuncia el consumismo, el cambio climático, incluso la alienación cultural. 

A diferencia del Drácula clásico, los distintos Nosferatu, en este película se nos niega la experiencia sensual del mordisco, la dominación de la víctima. Adam, Eve y el resto de protagonistas, no brillan como salidos de un baño de purpurina ni son “veganos”, pero podríamos decir que han ido perfeccionando su método para que sea menos violento. Eve no sale sola de noche, a la caza de algún incauto. Son tan atípicos como lo puede ser un vampiro. Y tan románticos, sí, como lo puede ser un vampiro.

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